27 de septiembre de 2019

Cárcel de cera

Hay amores que nos encienden
Y con ellos volamos y vivimos
Cosas nuevas, interesantes y muy hermosas
Creemos que son reales
Funcionan como espejos selectivos
Todo parece creado a medida (¿Y posible?)
Y de pronto los padecemos y odiamos, y ese amor arde
Y deseamos no haberlos conocido nunca
Ni haber encendido tantas lumbres
Ni haber visto tanta luz juntos
Porque no podemos encerrarlos en cárceles de cera
Ni arrancarles las alas
Ni convertirlos en nuestros canarios que nos cantan sólo a nosotros
Ni mantener vivas las llamas de todas las velas
Del altar en donde los pusimos desde el comienzo
Las velas se consumen
La cera nos cae encima, y quema y ampolla la piel
La ilusión de lo que alguna vez quisimos que fuera (¿O fuéramos?)
Esa reserva de cariño que creíamos inagotable
Que no podemos enjaular en una cárcel de cera
Haciéndole creer que tiene alas
Que en realidad atamos para luego amputar
Y mutilar como un canario de juguete
Y de que se funda
para siempre
con la cárcel,
la cera,
los barrotes,
el piso,
las ofrendas podridas,
la mecha finita
el espejo roto donde nos miramos
y vemos la mentira de lo que no es el otro.