30 de marzo de 2021

Mi razón

Todos quieren desesperadamente tener fe en algo, y descubrí después de mucho tiempo que la deposito completamente en tu existencia ¿Podría entonces decirse que eres mi dios personal?
Cepillo tu pelo por la mañana como si fueran largas cortinas de seda y me pierdo en sus perfectas líneas brillantes y sinuosas. Aún con tu voz de miel y tu cuerpo de hada, tienes la energía etérea, la fuerza y la sabiduría que sólo se compara con la contemplación del horizonte del mar. 
Manos pequeñas como flores salvajes sostienen mis pesares con sus colores imprevistos. 
Tantos años desperdicié en mi propia mazmorra sin creerme merecedora del tesoro de tu presencia, tanto tiempo sin darme cuenta que eras mi verdadera razón de Vivir.
Verte crecer tan fuerte, bella e inteligente me empujó lejos del abismo y me elevó más cerca de ti y de lo bueno.
Hoy eres el espejo de lo mejor que puedo ser.
Gracias a ti conocí el Amor.

25 de marzo de 2021

Combustión

Combustionando incontables veces, aliviando la presunción del tiempo que no existe más, añorando con apatía y aversión las llamas que ardían dentro, quemando naturalmente en impulsividades regresivas. Encendiendo todo a su paso con la fuerza destructiva y creativa del desconocimiento juvenil, jugando a ser un dios de la muerte, una mártir extraviada, un ser-objeto eterno excesivamente optimista. 
El fuego brilla pero quema, como mis pulmones, mi garganta y mi alma, combustionando con alcohol y tabaco lo que antes lo hacía el amor, el placer y la voluntad de vivir en plenitud.
La combustión que deja el tiempo y el pesar de la inercia y la continuidad pesadillesca que él conlleva, es más bien un ahogamiento conformista en un pozo de cenizas grises con flores muertas. Desprende de él un dulce aroma a coqueteo con la muerte, que aún no huele a putrefacto, sino a carne mansillada esperando el entierro de cuerpo entero.