Mucho tiempo ha pasado ya. Múltiples experiencias me han ocurrido.
Habiendo pasado todo esto, me resulta curiosa una costumbre que fui adquiriendo a lo largo de estos años. Se fue construyendo en mí de a poco, como uno de esos hábitos insanos que sabemos perfectamente (y no tan en el fondo) lo perjudiciales que nos resultan, pero que acogemos sin dudarlo como todo buen vicio que se precie.
Cada vez que me siento miserable, triste o furioso en extremo, sólo atino a reír a carcajadas como un maniático. Al principio sólo era una sonrisa que apenas asomaba en mis comisuras, insegura pero presente. Este estado evolucionó hasta convertirse en una reacción automática, casi fisiológica de mi cuerpo. Quiero llorar a mares, pero río. Quiero enfurecer y destrozar todo lo que me rodea, pero en cambio río. Quiero deprimirme, razonar acerca de mis padecimientos como un humano normal. Sólo río, un buen rato, como si me hubieran contado el mejor de los chistes. Es extraño que confiese algo como esto, pero la sensación al hacerlo es exquisitamente liberadora, triunfante. Mi risa me hace sentir inmortalizado, como si todas mis debilidades humanas trascendieran a través de mis contractuales carcajadas. Río y ya no me afecta la traición, la soledad, la decepción, el desamparo, o toda aquella emoción que provocan todas las llanas criaturas que me rodean (y que, por cierto, es lo único que pueden llegar a lograr).
Si todos rieran conmigo, mi calvario sería mucho más divertido. Ahora, estimado lector, ¿Te atreverías a experimentar esta risa tan exquisitamente discordante conmigo?
27 de julio de 2016
¡¡Ja, ja, ja, ja!!
30 de junio de 2016
2 de junio de 2016
Abrazo
1 de junio de 2016
Carta de amor I
Anhelo tener cada noche de esta vida la pura sinuosidad de tu cuerpo, tu piel de luz y caramelo alimentando mi amor para siempre. Como el Sol que eres, irradias constantemente tu belleza y generosidad sobre esta alma mortecina y herida, rescatándome de esta tragicómica pantomima que llamamos existencia.
¿Podría ser mayor mi frustración al desear en vano interpretar tu figura con mis palabras y mis trazos? No, no existe arte merecedor de reproducir la sublimidad de tus curvas, el lirismo de tus rizos cuando los acuna el aire o la lozanía de las tiernas avellanas que hay en tus ojos. Podría observarte infinidad de tiempo mientras duermes, envidiando las telas que velan tu descanso. Mi mente vaga entre las constelaciones de tu espalda, de tus brazos, de tus manos...
Mi dulce niño, quiero que duermas para siempre con tu cabeza acunada entre mis pechos, iluminando mi vida y mi alma lentamente, como un plácido amanecer...
8 de marzo de 2016
Leyenda
Se habla de un edén imposible
Con dulces dríades tejiendo estrellas
Bajo un eterno arco de magnolias
No recuerdan ellas quiénes solían ser...
¡Cuánta soledad y belleza reunidas!
En este pequeño jardín olvidado
Yace la ausencia del tiempo
En miles de instantes que no existen...
Con dulces dríades tejiendo estrellas
Bajo un eterno arco de magnolias
No recuerdan ellas quiénes solían ser...
¡Cuánta soledad y belleza reunidas!
En este pequeño jardín olvidado
Yace la ausencia del tiempo
En miles de instantes que no existen...
24 de febrero de 2016
Mal recuerdo
Tu recuerdo sabe a derrota.
A filosa ausencia de rosas,
A Caramelo de lágrimas o niebla de verano.
Sabe al hálito de una madrugada prohibida
Y a cicatrices prófugas.
Tu recuerdo sabe a mierda triturándose entre mis dientes.
Tu recuerdo sabe a mierda triturándose entre mis dientes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
